Lidia de la Rosa

Una de las muy pocas mujeres trabajando como instrumentista en la música latina, Lidia de la Rosa se crió en Guanajuma, región del Cibao, República Dominicana. Cuando tenía seis años empezó tocando güira y tambora, tomando su inspiración de sus hermanos, pero cambió para el acordeón a los siete años. Recuerda ella,

Para mi fue un poco difícil al principio, porque mi papa y mi mama eran muy celosos – mi hermano iba y tocaba su merengue, quizá yo quería ir con el a acompañarlo, y por ser hembra mi mamá no me dejaba. Decía, ‘no, no, tu no puedes estar allí con todos esos varones.’ Me apoyaban cuando yo lo hacía en la casa, pero salir así, profesionalmente, mi papa y mi mama no estaban muy de acuerdo. Pero yo los convencí, los convencí hasta que después me dejaron.

Lidia lanzó su carrera profesional a los 14 años, cuando grabó un disco completo de merengues originales, entre ellos el éxito “El Pegao” y su propia interpretación de “La Chiflera,” en el cual ella responde al ataque en contra de mujeres traicioneras en la versión original. “Pensé que no siempre puede ser, hablar en contra de la mujer; quise defender la mujer. Esa fue la idea que me dio. Yo dije, ‘déjame hacerle un cambio, que sea si el hombre está cantándole algo a la mujer, pues que la mujer le devuelva la misma palabra pero hasta el hombre.” En ese mismo año se trasladó a New York, y ha residido en Brooklyn hasta hoy.

Lidia recibió apoyo y ánimo durante los primeros años de su carrera de parte de Fefita la Grande, la primera acordeonista de la República Dominicana. Pero da mucho crédito para su buen conocimiento de la música a su primo Arsenio de la Rosa, mejor conocido por ser acordeonista del grupo Fulanito:

El me ha enseñado mucho de su manera de tocar, y de los solos que él saca que son de él, porque no copia de nadie. Entonces él dice, ‘Lo que yo tengo mío, yo quiero que usted lo pueda hacer tambien para que siga el apellido, la sangre.’ Si un día no está tocando, pues él quiere que una familia pueda seguir haciendo. Y el lo hizo conmigo.

Lidia paró su carrera por un par de años durante los 1990 después del nacimiento de sus dos hijos. De todos modos, de alguna manera encontró el tiempor para ensayar Latin Jazz con Mario Rivera cuando él se estaba preparando para grabar su disco “Merengue Jazz” (1994), para cantar coro con el gran salsero Cuco Valoy, y para grabar tres cumbias con Checo Acosta, músico colombiano (2000). En 2001, Lidia hizo su regreso con su segundo disco, “La Muñequita,” que toma su título del apodo que le dió un locutor de la Radio Quisqueya. Lidia y su hermana Gladys compusieron la mayoría de las letras y los arreglos son de Lidia y de Ray “Chino” Diaz. Aunque siempre mantiene sus lazos con la música tradicional dominicana, Lidia también es muy innovadora y este CD incluye varios merengues rapeados. Dos merengues de Lidia suenan en la película “Washington Heights.”

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